10 hábitos para lograr la autodisciplina

Teniendo en cuenta que mucho de lo que hacemos a diario está impulsado por los hábitos, desarrollar los hábitos correctos ayudará a inculcar la cantidad adecuada de disciplina en nuestras vidas.

¿Pero de dónde vienen los hábitos y cómo se desarrollan? ¿Y por qué cuando tratamos de cambiar nuestros hábitos, ya sea rompiendo los malos o creando buenos hábitos, sólo seguimos durante un tiempo antes de rendirnos y volver a nuestras viejas costumbres?

10 hábitos para lograr la autodisciplina

El mayor problema, especialmente con los hábitos que hemos tenido durante años e incluso décadas, son las vías neuronales que se han grabado en nuestros cerebros. Las vías neuronales ayudan a unir las redes neuronales para realizar una función particular como subir las escaleras, fumar un cigarrillo o preparar una taza de café de una determinada manera.

Las vías neuronales ayudan a automatizar el comportamiento que se repite constantemente en un esfuerzo por reducir el poder de procesamiento consciente en la mente. Esto permite que la mente se centre en otras cosas que podrían estar sucediendo. Esto proviene de nuestros primeros días como humanos, y es parte de nuestra composición genética, permitiendo una mente más eficiente que puede ser usada para muchas otras cosas en lugar de lo mundano.

Sin embargo, son los supuestos comportamientos mundanos que se repiten, los que funcionan para detenernos en la mayoría de los casos. Tendemos a tener más malos hábitos que son perjudiciales para nuestras vidas que buenos hábitos que nos ayudan a avanzar. Teniendo en cuenta que esas vías neuronales se van grabando cada vez más profundamente con el tiempo, se hace cada vez más difícil romper los malos hábitos o incluso formar buenos hábitos cuando los malos se interponen.

Pero, si puedes inculcar los siguientes hábitos en tu vida, encontrarás que disciplinarte se hace mucho más fácil. No sucederá de la noche a la mañana. Recuerde que los hábitos toman tiempo para formarse y romperse. Pero, si empiezas en pequeño, y construyes, no te preguntarás más cómo puedes disciplinarte, ya que encarnarás los hábitos particulares que promueven la autodisciplina en la vida.

1- Gratitud

Pasamos demasiado tiempo queriendo cosas. El hábito de la gratitud nos ayuda a alejarnos de querer constantemente lo que no tenemos, y a apreciar lo que sí tenemos. Cuando hacemos esto, comienzan a ocurrir algunos cambios notables.

Los efectos de la gratitud son de gran alcance. Desde la mejora de nuestra salud mental, hasta nuestro bienestar emocional, y nuestra espiritualidad, la gratitud puede hacer mucho. Pero lo más importante es que ayuda a alejarnos de un estado de carencia y acercarnos a un estado de abundancia.

Cuando vivimos en un estado de carencia, se hace imposible concentrarse en ser disciplinado y lograr nuestros objetivos. Gastamos tanto de nuestra capacidad mental en preocuparnos por lo que no tenemos y en vivir en un estado de miedo, que nos olvidamos de lo que sí tenemos.

El estado de carencia se traduce en dolencias físicas. Produce estrés y libera hormonas de estrés como el cortisol y la epinefrina, lo que impacta en varios sistemas de nuestro cuerpo. Cuando nos estresamos, nuestros sistemas digestivo, reproductivo e inmunológico se ven afectados negativamente.

Pase 10 minutos todos los días escribiendo todas las cosas por las que está agradecido. Incluso si sientes que no tienes nada por lo que estar agradecido, encuentra algo. Busca y encontrarás.

2- Perdón

Cuando pasamos gran parte de nuestros días en un estado de ira, arrepentimiento o culpa, creamos más problemas que soluciones. El odio y la ira consumen mucha más energía que el amor y el perdón. Cuando perdonamos, aprendemos a dejar ir ciertas cosas.

Sin el hábito del perdón, no podríamos lograr la autodisciplina. Estamos demasiado preocupados por cómo alguien nos ha hecho daño como para centrarnos en la disciplina o en alcanzar nuestros objetivos.

Si alguien te hace daño, aprende a perdonarlo. No significa necesariamente que tengas que olvidar. Sólo perdona y libera esa energía negativa de vuelta al universo.

Al perdonar, dejamos ir la negatividad que reduce nuestra capacidad de ser auto-disciplinados. Si quieres aprender a disciplinarte, el perdón es seguramente una de las principales vías. Aunque a primera vista no parezca un hábito disciplinario, es uno de los más importantes que existen.

Piensa en toda la gente con la que estás enfadado o que te ha hecho daño, y escribe por qué les perdonas. Intenta ponerte en su lugar. ¿Qué habrías hecho en su situación? Intenta encontrarle un poco de humor. Intenta encontrar una lección aprendida en todo lo que sucedió.

Sé de primera mano lo difícil que es perdonar a algunas personas, especialmente a las que me han hecho daño en la vida. Pero no fue hasta que dejé ir todos esos sentimientos de dolor y animosidad antes de que las cosas empezaran a mejorar. Estaba tan ocupada preocupándome y estresándome, que no estaba realmente avanzando.

3 – Meditación

La meditación ayuda a poner nuestras mentes a gusto. Nos proporciona una centralidad espiritual que actúa como una vía de crecimiento. Cuando meditamos, cancelamos el ruido, por así decirlo, y nos damos cuenta de que somos uno de los muchos seres conectados en este universo.

La meditación también tiene un gran impacto en nuestra capacidad de ser auto-disciplinados. Despeja la paleta de la mente, y establece el tono correcto para el día. Ayuda a mejorar nuestra salud mental, emocional, física y espiritual de una sola vez, permitiéndole cosechar algunos de los mayores resultados por el mínimo tiempo invertido.

La meditación no toma mucho tiempo. Se puede hacer en 10 o 15 minutos. Mantén tu mente quieta y no la dejes vagar. Cuando empiece a divagar, retírela. Siente tu energía en la tierra, abre las palmas de las manos para enfrentar los cielos, y siente realmente el aire mientras entra y sale de tus pulmones.

La meditación se trata de alinear nuestros cuerpos físicos con nuestros cuerpos espirituales o astrales. Cuando podemos alinear los dos, podemos vivir una vida más enfocada al no preocuparnos por las cosas comunes que tienden a agobiarnos. Ayuda a aligerar nuestra carga, por así decirlo.

4 – Fijación activa de objetivos

Si has seguido mi blog, sabes lo mucho que creo en la fijación activa de objetivos. Esto es diferente a la fijación pasiva de objetivos. Con la fijación pasiva de objetivos, te fijas objetivos en tu mente. Son pasivos porque carecen de detalles concretos. No los has definido adecuadamente, así que viven en lo abstracto.

Los objetivos activos son diferentes. Con los objetivos activos, se escriben. Tienen un significado profundo. Son específicos y medibles. Y tienes un plan para alcanzarlas. Cuando establecemos objetivos a largo plazo de esta manera, y también nos involucramos en el establecimiento de objetivos activos a diario, es mucho más fácil lograr nuestros sueños.

El establecimiento activo de objetivos inculca disciplina porque nos da dirección. También nos ayuda a evitar las distracciones viendo lo que hay que hacer en un día determinado. Sin objetivos activos, nos quedamos como un barco sin vela atascado en aguas tormentosas.

Para establecer objetivos activos, primero hay que establecer algunos objetivos a largo plazo. Si tienes objetivos a largo plazo, entonces necesitas comprometerte a establecer y planificar objetivos mensuales, semanales y diarios. Y también tienes que seguir activamente tu progreso hacia tus objetivos.

Con el seguimiento y el análisis, puedes ver lo lejos que has llegado, dónde estás y lo lejos que te queda por recorrer. Es mucho más difícil distraerse porque puedes ver los resultados ante tus propios ojos. Y tu mente subconsciente encontrará menos formas de mentirte o ayudarte a encubrir la verdad.

Cada mañana, crea algunos objetivos diarios para ti mismo e identifica las tareas más importantes del día, y luego, persigue a la rana, por así decirlo.

5 – Comer sano

Lo que la mayoría de la gente no se da cuenta es que el cuerpo humano gasta una gran parte de su energía en procesar y digerir los alimentos (10-25% de ella). Cuando la dieta es rica en carbohidratos, grasas e incluso proteínas, el cuerpo utiliza más energía para procesar esos alimentos, algunos de los cuales son en gran medida inútiles para nosotros.

Los alimentos crudos y las frutas ofrecen el mayor impulso para la energía porque requieren menos energía para procesar y proporcionan más energía para su uso después del hecho. Esto también se conoce como un efecto térmico mejorado de los alimentos (TEF) o termogénesis inducida por la dieta (DIT).

La cantidad de energía que tenemos juega un gran papel en lo enfocados que estamos. Cuando estamos enfocados, podemos acercarnos a nuestros objetivos con disciplina. Cuando estamos demasiado comatosos por la comida que hemos comido, esto es mucho más difícil de lograr. Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo sintiéndonos demasiado lentos para hacer algo.

Es importante no sólo comer un desayuno saludable, sino comer sano durante todo el día. Para ello, hay que planificar las comidas y romper algunos malos hábitos. Si comes comida rápida todos los días, no vas a tener la energía para acercarte a tus objetivos con entusiasmo o tener la disciplina para seguir adelante.

La comida puede cambiar la composición neuroquímica del cerebro, y tiene una gran influencia en la conexión mente-cuerpo. Opte por alimentos crudos, saludables y orgánicos cuando pueda y limite su consumo de basura.

6 – Dormir

El sueño está directamente conectado con nuestra habilidad para disciplinarnos. Y obtener la cantidad adecuada de sueño es un requisito previo vital para conseguir cualquier cosa. Cuando no dormimos lo suficiente, afecta nuestro humor, nuestra capacidad de concentración, nuestro juicio, nuestra dieta y nuestra salud en general.

Cuando hablamos de la privación crónica de sueño, el tipo que afecta a muchos individuos, las cosas empeoran aún más. Los estudios indican que las personas que se ven privadas de la cantidad adecuada de sueño de forma regular corren un mayor riesgo de padecer ciertas enfermedades. La falta de sueño tiene un gran impacto en nuestro sistema inmunológico.

Es importante dormir por lo menos 6 horas, pase lo que pase. Trate de no beber demasiada cafeína al menos 5 horas antes de acostarse para no interrumpir su ciclo natural de sueño. Manténgase alejado de demasiadas toxinas a lo largo del día, como el alcohol, los cigarrillos o los medicamentos recetados, si es posible evitarlo.

En general, los beneficios de dormir lo suficiente son de gran alcance. Además de ayudarle a ser más disciplinado, mejorará su memoria, frenará la inflamación y el dolor, reducirá el estrés, estimulará su creatividad, mejorará sus calificaciones, agudizará su atención, le ayudará a evitar la depresión y limitará sus posibilidades de sufrir accidentes.

7 – Ejercicio

El ejercicio es un hábito clave. Actúa como una piedra angular para una vida llena de hábitos buenos y positivos y libre de malos hábitos. ¿Quieres saber cómo puedes disciplinarte de verdad? Inculca el hábito clave del ejercicio en tu rutina matutina.

ejercicio

No puedo empezar a expresar los beneficios del ejercicio. He hablado de ello en varios artículos y libros que he escrito. Pero, por otra parte, mucha gente ensalza los grandes beneficios del ejercicio. Sin embargo, no todos hacen del ejercicio una prioridad en sus vidas. Así que, ¿por qué no?

Mientras que mucha gente está ocupada corriendo, tratando de hacer cosas en el día, no toman el toro por el cuerno cuando no hacen ejercicio. Mucha gente piensa que no pueden desarrollar este hábito o que tienen demasiado que hacer para preocuparse, en lugar de hacer ejercicio. Bueno, ahí es donde mucha gente se equivoca.

Al inculcar el hábito clave del ejercicio, no sólo se puede ser más disciplinado, sino que se puede mejorar la vida de varias maneras. Primero, el ejercicio reduce tus niveles de estrés y dolor liberando endorfinas y neurotransmisores como la dopamina y la serotonina.

En segundo lugar, el ejercicio mejora la salud al aumentar el flujo sanguíneo y la oxigenación de las células del cuerpo, ayudando a combatir las enfermedades y a reforzar el sistema inmunológico. Y, por supuesto, el ejercicio aumenta nuestra capacidad de concentrarnos en la tarea que tenemos entre manos, permitiéndonos llevar una vida más disciplinada.

Para inculcar el hábito del ejercicio en tu vida, empieza por algo pequeño. Comienza caminando alrededor de la manzana durante 5 minutos por la mañana. Sólo 5 minutos. Hágalo durante una semana. Luego, auméntalo a 10 minutos y hazlo durante una semana. Y continúe con este patrón. Eventualmente, el ejercicio se convertirá en un hábito en toda regla.

8 – Organización

Para ser auto-disciplinados y lograr nuestros objetivos, necesitamos ser organizados. La organización es un hábito que necesita ser totalmente encarnado, no sólo en su vida profesional, sino también en su vida personal. Esto incluye organizar los artículos de tu casa y oficina junto con los artículos de tu mente.

Una vida organizada es una vida disciplinada. Empieza en pequeño si te etiquetas a ti mismo como completamente disperso. Comienza organizando un pequeño espacio cada día. Por ejemplo, comienza por organizar el cajón de tu escritorio. Al día siguiente, pasa a organizar el botiquín de tu baño. Y así sucesivamente.

Haga una pequeña cosa al día para mejorar su organización. Eso es todo lo que se necesita.

Como todos los otros hábitos, el hábito de la organización puede desarrollarse lentamente con el tiempo. Requiere algo de esfuerzo y atención, sí, pero a la larga dará grandes resultados. Cuando el espacio físico a tu alrededor está organizado, tu mente se vuelve más relajada, libre de estrés y capaz de concentrarse.

A su vez, puedes ser más auto-disciplinado cuando tu vida está más organizada. Esto incluye mantener listas junto con la organización de tus cajones. Cuando termines de usar algo, ponlo de nuevo en el lugar donde pertenece en lugar de dejarlo fuera.

Son las pequeñas cosas que hacemos diariamente las que tienen un gran impacto en la calidad de nuestras vidas. Presta atención a las pequeñas cosas y obtendrás grandes beneficios.

9 – Gestión del tiempo

La mayoría de la gente que me conoce sabe que soy un gran defensor de la gestión del tiempo. Cuando diriges 5 negocios separados, casi no tienes otra opción que administrar tu tiempo de manera efectiva. Sin el hábito de la administración del tiempo, sería virtualmente imposible para mí hacer algo.

Cuando podemos manejar nuestro tiempo apropiadamente, tenemos espacio para las cosas que importan. Es decir, tenemos espacio para las actividades que nos ayudarán a lograr nuestros objetivos. Para lograr nuestros objetivos a largo plazo, tenemos que realizar acciones que pueden no ser urgentes, pero que sin duda son importantes.

En la gestión del tiempo, llaman a esto el cuadrante de actividades No Urgentes pero Importantes, también conocido como Cuadrante 2. Sin embargo, donde la mayoría de la gente pasa su tiempo es con las actividades No Urgentes y No Importantes, también conocido como Cuadrante 4. También conocido como las pérdidas de tiempo.

Sin embargo, nuestra capacidad de autodisciplina se deriva en gran medida de nuestra capacidad de administrar eficazmente nuestro tiempo. Los prominentes administradores del tiempo del mundo son también algunas de las personas más exitosas en sus respectivos campos. ¿Por qué? Porque usan el tiempo como un beneficio en lugar de un detractor.

10 – Persistencia

Por supuesto, ningún conjunto de hábitos de disciplina estaría completo sin la persistencia. La persistencia es ese cierto hábito que nos ayuda a no rendirnos. Incluso cuando fallamos, nos permite volver a levantarnos. Sin el hábito de la persistencia, la autodisciplina sería en gran medida imposible.

¿Por qué? Porque alcanzar nuestros objetivos es difícil. Desanimarse es fácil. Y rendirse requiere mucho menos esfuerzo que continuar empujando, especialmente hacia algo que inflige mucho dolor antes de que nos proporcione algún placer.

Pero eso es justo lo que hace falta. Lo que tenemos que hacer es darnos cuenta de que incluso las personas más famosas que tuvieron éxito en la vida han fracasado muchas veces. El fracaso es un paso importante en la vida. Sin fracasar, y fracasando a lo grande, no podríamos alcanzar las altas metas que nos hemos propuesto.

Ciertamente hay muchas maneras de inculcar este hábito, pero la mejor manera es dar razones profundas de por qué quieres las cosas que haces en la vida. Cuando nuestras razones son lo suficientemente fuertes, pueden hacernos pasar por casi todo.

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